Calladas nunca más

Resulta inevitable escribir estas líneas desde la emotividad por el Día Internacional de la Mujer (8M), sin soltar lágrimas y sentir rabia mientras escribo este artículo.

A dos meses de lo que va del 2021, en Honduras se han presentado diversos problemas:

1. Niñas violadas y obligadas a parir.

2. Se han registrado 24 feminicidios hasta febrero.

3. Personas LGBTI en desplazamiento forzado.

4. Leyes vetadas a nivel constitucional sobre el aborto y el matrimonio igualitario.

5. Seguimos con la prohibición del uso de la Pastilla Anticonceptiva de Emergencia (PAE).

6. Aumento de denuncias por violencia doméstica en cuarentena.

Estos son, solo alguno de los problemas que enfrentan las mujeres y poblaciones vulnerables, que nos hacen sentir coraje sobre los problemas y peligros a las que nos enfrentamos las mujeres todos los días en Honduras. Estamos cansadas que se nos llame “histéricas” cuando levantamos la voz y nos emputamos por todas las violencias y muertes violentas de nuestras compañeras. Por lo tanto, este 8 de marzo no es un día para felicitar y regalar rosas, hoy es un día para visibilizar la lucha de nuestras compañeras y reivindicar nuestros derechos como mujeres y sujetas políticas en nuestra sociedad.

Es importante reconocer que, en este recorrido de lucha por la búsqueda del respeto y la paz contra nuestro género, nos acuerpamos, empoderamos y resistimos al sistema opresor. Estamos despertando y cada día se levantan más mujeres sin miedo. Me encanta ver cómo vamos saliendo desde nuestras casas, las comunidades rurales, los pueblos, las ciudades, haciendo un cuerpo y sumándonos a la lucha junto con otras valientes.

No podemos seguir esperando, menos aún soportando más violencia contra nosotras, es momento de la autodefensa colectiva para la liberación, la seguridad de ser una misma, sin violencias ni opresiones. Hoy más que nunca tenemos que visibilizar la lucha por la igualdad y equidad de género, la participación juvenil en las instancias de discusión, de poder y toma de decisiones.  Estamos decididas a disputar la hegemonía masculina en el poder en todos los contextos sociales, políticos y económicos; porque no tenemos miedo, aunque estamos encerradas no estamos calladas, aunque nos sembraron miedo nos han crecido alas.  

Para finalizar, quiero decirte a ti compañera, hermana que sigamos sumándonos a las luchas, decididas a crear un mundo libre de violencia, donde nos apropiemos sin miedo del espacio público, del poder político y la toma de decisiones, donde no tengamos que callar. Trabajemos por crear realidades donde nuestros destinos no estén marcados, por el falocentrismo, realidades donde elijamos quienes ser sin miedo ni represión. Estoy convencida que somos muchas y cada día sumamos más, luchando desde nuestras trincheras, tejiendo redes y construyendo la libertad como horizonte, la sororidad como arma, la colectividad como fuerza y el amor como demanda para todas nuestras hermanas. Somos las que cambiamos la frase, pero también cambiamos la historia del poder femenino.

Aviso: Ya puedes compartir con vosotros tus artículos, escríbenos sobre el tema de tu intereses, para más información info@ayudandoahonduras.org

Redacción: Gisela Soriano Revisión: Fermina García

Una mirada a la población LGBTIQ migrando en Centroamérica

Las relaciones entre personas del mismo sexo no son reconocidas legalmente en 4 de los 5 países de Centroamérica, aunque no son penados con muerte o cárcel, puede conducir a una vida llena de inseguridad, por la discriminación, estigma y presión social sobre las personas LGBTIQ[1] debido a su orientación sexual o identidad de género que es mal visto según la sociedad y las autoridades que gobiernan estos países, puesto que no hay leyes que los proteja y garanticen sus derechos humanos. Debido a estos problemas sociales contra la sexualidad de las personas, trae consigo graves consecuencias, una muy importante que discutiré en este artículo es la migración de las personas LGBTIQ, las cuales son forzadas a migrar regular o su mayoría irregularmente, en busca de refugio en otros países para proteger su vida, donde se les respete su forma de vivir conforme a su propia identidad de género u orientación sexual.  

Las migraciones de la población LGBTIQ como cualquier otra migración de personas tienen similitudes; no obstante, presentan algunas características distintivas por los diferentes motivos que estas personas se ven obligadas a desplazarse en su propio país o migrar al extranjero. Esas particularidades no son simplemente como cualquier otra persona que lo haga para mejorar sus condiciones económicas o reunirse con sus familiares; por tanto, en la mayoría de estos países no se respetan ni se defienden los derechos a vivir con una identidad de género o una orientación sexual distinta a la heterosexualidad que ha sido normalizada, cual trae perjuicios contra quienes son diferentes, he aquí una diferencia significativa.

Las personas diversas se enfrentan a altas brechas de discriminación provocadas desde el predominio y reproducción de un sistema de sexo, género y heterosexismo como un paradigma cultural que provoca discriminación y exclusión. Entre otras formas de violencia que enfrenta esta población son las amenazas constantes por su sexualidad, persecución política a los defensores de los DDHH pertenecientes a esta comunidad, los crímenes de odio por la lesbofobia, homofobia y transfobia, persecución y malos tratos por los policías y funcionarios públicos, estos últimos lo hacen peor aún porque son quienes deberían de defender la vida e integridad de estas personas y lastimosamente se vuelven en su contra. Cabe mencionar que muchas de las personas migrantes vienen de hogares desintegrados y en algunos casos echados de su casa por su propia familia, cuando revelan su orientación sexual o identidad de género, es cuando son expulsados.

Otra mirada de la migración LGBTIQ en Centroamérica es el cumplimiento de los Estados para garantizar en primer lugar que las personas no tengan que verse obligadas a migrar y las que lo hacen puedan tener condiciones dignas en los países que son receptores de personas migrantes, señalando que el país que recibe el mayor número de migrantes en esta misma región es Costa Rica[2], por ser único en la región de garantizar los derechos a estas personas a través de diferentes leyes y políticas públicas incluyentes, este país en mención de la región pero hay un número que podría ser hasta mayor de las personas que migran a México, Estados Unidos y a  otros países de Europa, de los cuales tengo conocimiento que son los preferidos para miles de Hondureños que tienen las posibilidades de comprar un boleto de avión y viajan a pedir asilo en esos países.

Todavía hay grandes brechas de desigualdad para estas personas, principalmente para quienes migran, hace falta que los países puedan crear una gobernanza regional para el cumplimiento de los derechos laborales de las personas migrantes, la cual puede ser alcanzada con un gobierno efectivo, transparente y participativo que genere políticas públicas a favor de la diversidad sexual e identidad de género. Si los gobiernos ponen prioridad al respeto de la diversidad, permitirán asegurar el respeto de los derechos humanos y laborales de estas personas que son desplazadas o han migrado forzadamente y necesitan tener un trabajo digno, medios de vida, seguridad social, donde se respeten sus derechos humanos y sus libertades sin restricciones en la región. 

Escrito Por Rene Díaz Bonilla


[1] Los términos GBTIQ hace referencia a los términos; lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexo y queer.

[2] Según un estudio Análisis Cualitativo: “Necesidades de las poblaciones LGBTIQ en desplazamiento forzado – Costa Rica”, Costa Rica, 2019.