Un posible fraude en las elecciones primarias, ¿aún hay esperanza para Honduras?

Históricamente las elecciones en Honduras han sido mencionadas por los actos de corrupción en su proceso de desarrollo y escrutinio, sin respetar los votos de los ciudadanos. ¿ Serán las elecciones internas de 2021 la excepción?

El pasado 14 de marzo en medio del caos de la pandemia por COVID-19 y las secuelas que dejaron los huracanes ETA y IOTA, se celebraron en Honduras, las elecciones primarias para elección popular de alcaldes, diputados y presidentes. Lo que me llama la atención es toda la movilización que se generó sin miedo al contagio del latente COVID-19 y, miles de personas salieron a votar.

Créditos fotográficos: Contracorriente

Últimamente con el alcance de las redes sociales que se han revuelo denunciando el fraude en las actuales elecciones internas, pareciera que toda esperanza de un proceso electoral limpio y transparente se ha extinguido; que todo principio ético ha desaparecido de la conciencia ciudadana, lo que ha provocado profunda decepción y frustración, especialmente en la juventud hondureña que paradójicamente en esta ocasión salió a votar masivamente.

 Sin embargo, tengo la certeza que no todo está perdido; la ciudadanía no es quien ha fallado, es la clase política hondureña la que ha utilizado a cierto sector de la población para el alcance de sus intereses particulares, de ahí la enorme cantidad de activistas políticos que anhelan una oportunidad en un puesto estatal.

El pueblo hondureño ha sido víctimas de la manipulación, la falta de educación política, el tradicionalismo y las malas costumbres del modelo de elecciones que resultan en un fraude descarado y en ocasiones hasta poco inteligente con el sobre registro de votos muy por encima de la carga electoral.

Créditos fotográficos: Elecciones HN 2021

Esta frustrante realidad que estamos viviendo al ver a las personas que votan por candidatos corruptos, narcotraficantes y malvados; nos muestra la urgente necesidad de formación política, ideológica y ética de la que carecen los hondureños, especialmente a la juventud, quienes deberían de poder ejercer su derecho al voto de manera informada, crítica y en consciente valoración del candidato o candidata a elegir y no por color político o por un favor que al fin sale más caro para el país.

Es tiempo de elegir a nuevos líderes y lideresas jóvenes que tengan la suficientes valentía para hacerle frente a un sistema político fallido y viciado; que luchen en todo momento por garantizar los derechos humanos de las y los hondureños y dar atención a las necesidades prioritarias de la población.

Nos incumbe la responsabilidad de facilitar a la sociedad, lo que significa la lucha de los pueblos, con ética y siempre en la búsqueda del bien común, para transformar las viejas estructuras del sistema político que la sociedad generacionalmente ha practicado en el país, ya es tiempo de intentar una nueva Honduras.

Yo estoy segura de que podemos mirar el futuro con optimismo, que podemos generar cambio con nuestra participación activa, con el voto, con nuestro trabajo de base y la transformación política personal para seguir transformando a nuestras comunidades, especialmente a las juventudes rurales que carecen de información y conocimientos de la realidad que vive el país en términos democráticos, yo sí creo que aún hay esperanza.

«Por Wendy Nóchez_ Activista social, indígena feminista y estudiantes de derecho. Políticamente correcta, ideológicamente insurrecta.».

Edición: Equipo de Ayudando a Honduras

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