Día de la Mujer Hondureña

Hoy no deberíamos de celebrar una fecha romantizada y estereotipada de él ser mujer en Honduras; hoy se conmemoran nuestras luchas y la conquista de nuestras ancestral porque existiera un “Día de la Mujer Hondureña”.

Esta fecha fue creada para reforzar y reconocer a ese «más de la mitad de la población del país», en homenaje a aquel 25 de enero de 1955, en el que se oficializó la evidente importancia de garantizar el derecho al voto para las mujeres en este país, siendo esta la primer conquista política de las mujeres en ser promulgada oficialmente a través de las leyes en Honduras.

Es decir, la mujer hondureña, apenas tiene 65 años de poder ejercer el sufragio, después de siglos de invisibilización, exclusión, discriminación patriarcal que las restringe de sus libertades y derechos humanos; principalmente por los hombres que están en el poder político.

Aunque hay algunos avances a la fecha como la participación de la mujer en el política, el acceso a oportunidades de educación para el crecimiento personal y otras pequeñas victorias emanadas de sus luchas; hay que recalcar que los avances han sido lentos, por la falta de verdadera participación, y verdadera libertad de la mujer en la toma de decisiones, la carente protección social y la poca o inexistente seguridad ciudadana, por la cual somos victimas de múltiples violencias y de femicidios. La falta de acceso a servicios de salud y salud sexual y reproductiva, como la prohibición de la Pastilla Anticonceptiva de Emergencia (PAE), y la más reciente perpetuación a la violación de nuestros derechos, como el blindaje a las leyes que prohíben y pena el aborto legal y seguro en el país. Despojándonos así de nuestro #DerechoADecidir.

Que este día sea para reivindicarnos y para reflexionar sobre nuestras conquistas, pero también para pensar sobre los desafíos que estamos enfrentando y como podemos unirnos para superar todos estos obstáculos presentados, en un país donde nuestra vida corre peligro, donde la misoginia es evidente, donde no podemos vivir en paz porque el Estado no garantiza nuestros derechos y la sociedad como tal, con hombres machistas que ponen nuestra vida en riesgo, por eso nunca más queremos ser invisibles, es momento de alzar la voz y levantarnos.

A través de nuestras voces, a través del sentir nuestro, a través de la lucha y vida de nosotras mujeres jóvenes. Únete a ser voluntaria de Ayudando a Honduras.

Edición Mejía

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